Es cierto (innegable) que los lunes se sale hacia el trabajo mal predispuesto, es cierto que más que cualquier otro día (no lunes) queremos dormir hasta las 12. Pero, lo que también es cierto (y para no echarnos toda la culpa) es que el lunes tiene un imán, que atrae, por supuesto, problemas.
No menos cierto es que un altercado el día lunes se potencia extremadamente (extremadamente), cualquier percance que un día común pasaría por alto, un lunes no solo nos llama la atención sino que nos molesta, perjudica, NOS ARRUINA EL DÍA.
Pero volvamos a la particular atracción del lunes hacia las catástrofes (si, catástrofes). Un tren se descarriló, un lunes. Un señor con pocas luces (ni el guiño puso) intentó (murió en el intento, literalmente) cruzar la autopista caminando, un lunes.
Todo se congestiona, todo se hace más largo y quedamos atrapados en un lunes.
Desmagneticemos los lunes, por lunes sin catástrofes!

